CHETUMAL, Q. Roo., a 30 de septiembre de 2026.- ¿Un ahijado de orejas largas? Burrolandia, en Otumba, Estado de México, invita a sumarse a su programa de apadrinamiento de burros. La propuesta convierte ese “¡qué bonito!” en apoyo para animales rescatados del maltrato y el abandono.
Hay una realidad que merece atención
Los burros en México han cargado mucho más que costales: en comunidades rurales ayudan a transportar agua, leña y alimentos. Pero ese papel esencial exige cuidados y atención veterinaria que no siempre están a su alcance. Su bienestar sigue siendo un reto, como señala Ciencia UNAM. Reconocer lo que aportan también implica mirar las condiciones en las que viven y trabajan.
Las historias de abandono merecen atención por sí mismas. En 2020, el especialista Mariano Hernández Gil, de la UNAM, explicó que la reducción en los registros de burros no implica que estén en peligro de extinción, y señaló limitaciones en los censos. El llamado es a cuidar su bienestar y valorar su contribución a las comunidades.
¿Cómo apadrinar un burro?
Entra a burrolandia.mx y busca el formulario de apadrinamiento. Elige a tu ahijado, registra nombre, teléfono, correo y fotografía, y selecciona periodo y tipo de apoyo. También puedes contactar al santuario. Tú decides cuánto aportar y los plazos no son obligatorios.
El apoyo puede ser económico, por transferencia o directamente en el santuario, o mediante alimentos, como alfalfa, avena y zanahorias. También se solicitan materiales de cuidado e insumos veterinarios. Las aportaciones sostienen la atención de los burros y permiten ayudar a más animales.
Los padrinos reciben fotos y videos mensuales, pueden realizar videollamadas y visitar gratuitamente el santuario con hasta dos acompañantes. Además, pueden participar en el cuidado de su ahijado. La ternura puede ser el comienzo; el apoyo hace la diferencia.




