Por Eugenio Pacheco
CHETUMAL, Q. Roo, a 20 de enero de 2026.- Tras la pausa obligada por la pandemia, el “Movimiento BIOMAYA” busca reactivar su producción de jabones artesanales, transformando los problemas ambientales y turísticos del sargazo en una oportunidad económica.
Lo que para muchos turistas es una molestia en la orilla del mar, para Eric Zakaryah y su familia es la materia prima de una revolución sostenible. El proyecto BIOMAYA, que en 2019 logró comercializar más de 50 mil jabones antes de que el COVID-19 detuviera el turismo, está de vuelta con diversos objetivos como evitar que el sargazo llegue a las playas y empoderar a las manos mayas.
El éxito de este producto no es casualidad, el equipo de BIOMAYA ha financiado investigaciones para resolver el mayor reto del sargazo, su descomposición, aprovechando sus beneficios al recolectar la macroalga mientras aún flota.
“Cuando el sargazo llega a la costa y se pudre, genera lixiviados, ácido sulfhídrico y arsénico que afecta a las personas y dañan el ecosistema”, detalla el entrevistado.
Pero, al capturarlo en el agua conserva sus nutrientes intactos y tras un riguroso proceso de lavado, secado y maceración, obtienen una materia prima de extrema pureza, avalada por la Cofepris y protegida por una patente industrial, aseguró.
Propiedades
Más allá de la limpieza de playas, el jabón de sargazo destaca por sus propiedades dermatológicas validadas por estudios científicos y se pueden asegurar al menos cuatro beneficios principales: entre ellos la acción antiséptica, por su contenido natural de yodo combate gérmenes y ayuda a reducir la inflamación; la hidratación profunda a través de su contenido de alginato, un carbohidrato estructural que retiene la humedad en la piel.
Tambien tiene poder antioxidante, al ser rico en componentes que combaten el estrés oxidativo, ayudando a prevenir el envejecimiento celular, sin dejar de mencionar su efecto exfoliante: su textura natural permite una limpieza profunda de la piel de manera orgánica.

El corazón de BIOMAYA está en las personas, con un proyecto diseñado para generar empleos en regiones rurales, enfocándose principalmente en mujeres y amas de casa de la zona maya. A través de talleres de capacitación e instalaciones locales, la empresa busca que los beneficios económicos del turismo lleguen directamente a las comunidades que más lo necesitan, explica Eric Zakaryah.
Aunque el jabón de tocador es el producto estrella, con gran aceptación en Mahahual, Bacalar y la Riviera Maya, Eric Zakaryah visualiza un futuro con una gama diversa de productos sostenibles derivados de esta alga.
Hoy, BIOMAYA no solo vende un producto de higiene, vende una solución ambiental que suma voluntades para mantener el azul del Caribe y el bienestar de su gente, aseguró.




