CIUDAD DE MÉXICO, a 15 de mayo de 2026.— Un nombre comenzó a circular con fuerza en redes sociales y reportes climáticos internacionales: “El Niño Godzilla”. La expresión, que suena a película de desastre, volvió a aparecer tras nuevas proyecciones meteorológicas que apuntan a la posible formación de un episodio intenso de El Niño entre finales de este año y 2027. Sin embargo, especialistas advierten que detrás del apodo existen datos reales, pero también interpretaciones que requieren cautela.
De acuerdo con el Centro de Predicción Climática de Estados Unidos (CPC-NOAA), los modelos meteorológicos muestran una alta probabilidad de desarrollo de condiciones de El Niño durante los próximos meses. Aunque el fenómeno aún permanece en fase neutral tras la reciente etapa de La Niña, diversos indicadores muestran un calentamiento progresivo en aguas del Pacífico tropical.
El término “Godzilla”, sin embargo, no forma parte de ninguna clasificación oficial. Ha sido utilizado de forma coloquial para referirse a eventos excepcionalmente intensos, similares a los registrados entre 1997-1998 y 2015-2016, considerados algunos de los episodios más fuertes documentados.
Un episodio particularmente de gran magnitud podría traducirse en fenómenos extremos en distintas regiones del mundo. Entre los posibles efectos se encuentran olas de calor más intensas, lluvias torrenciales, inundaciones, sequías prolongadas y un mayor riesgo de incendios forestales.
Un fenómeno que cambia el clima
El Niño forma parte del fenómeno conocido como El Niño-Oscilación del Sur (ENOS), un patrón natural que modifica la interacción entre océano y atmósfera. Cuando aparece su fase cálida, las temperaturas superficiales del Pacífico aumentan y eso puede alterar lluvias, huracanes, sequías y cambios de temperaturas en distintas partes del mundo.
La BBC recopiló opiniones de especialistas internacionales que llaman a mantener prudencia ante los pronósticos. Tim Stockdale, del Centro Europeo de Previsiones Meteorológicas a Medio Plazo, señaló que el concepto de “Súper El Niño” suele utilizarse para describir eventos particularmente importantes, pero aclaró que los modelos todavía presentan distintos escenarios posibles.
La científica Kimberley Reid, investigadora atmosférica de la Universidad de Melbourne, incluso cuestionó el uso de nombres espectaculares al considerar que pueden generar más atención mediática que claridad científica.
Lo que preocupa a México
En México, un episodio intenso históricamente se ha asociado con cambios importantes en lluvias, sequías y actividad ciclónica en el Pacífico. Sin embargo, especialistas consideran que el contexto actual es distinto debido al calentamiento global.
La UNAM, a través del Programa de Investigación en Cambio Climático, advirtió recientemente que los patrones históricos del ENOS están modificándose. Francisco Estrada Porrúa, coordinador del programa, explicó que el calentamiento global está alterando la manera en que se distribuyen los efectos del fenómeno y que algunos impactos podrían aparecer en regiones donde antes no eran comunes.
El especialista señaló que la atención debe centrarse en la preparación, pues los riesgos climáticos no sólo pueden volverse más intensos, sino también presentarse de formas distintas a las observadas históricamente.




