CIUDAD DE MÉXICO, a 21 de septiembre de 2026.— Una promoción de último minuto, una contratación hecha fuera de una tienda o un servicio cuyas condiciones terminaron siendo distintas a las prometidas pueden dejar al consumidor preguntándose si todavía puede cancelar. La respuesta depende del tipo de operación y del tiempo transcurrido.
La Profeco retomó en la edición de septiembre de la Revista del Consumidor los alcances del derecho de revocación y las situaciones en las que una persona puede deshacer un contrato.
La Ley Federal de Protección al Consumidor establece un plazo de cinco días hábiles para retirar el consentimiento en determinados contratos celebrados fuera de establecimientos comerciales, entre ellos los realizados en el domicilio, centro de trabajo o durante promociones y eventos.
Ojo con los cinco días hábiles
El tiempo es uno de los elementos centrales. El plazo comienza con la entrega del producto o con la firma del contrato y no debe confundirse con una posibilidad general de devolver cualquier compra por cualquier motivo.
La publicación utiliza el ejemplo hipotético de una persona que contrata clases de inglés durante una feria y posteriormente detecta cargos adicionales y condiciones distintas a las que le habían explicado. Al solicitar la cancelación dentro del plazo, por escrito y antes del inicio del servicio, obtiene el reembolso.
El caso sirve para ilustrar que las condiciones ofrecidas durante una venta deben coincidir con las establecidas finalmente en el contrato.

No todo depende del arrepentimiento
También pueden existir motivos distintos para cancelar. La guía incluye productos con defectos o deficiencias de calidad, incumplimientos en entregas, características distintas a las ofrecidas, cambios en las condiciones del servicio y cláusulas abusivas.
Para ejercer la revocación, Profeco recomienda leer cuidadosamente el contrato, comunicar la decisión al proveedor, formular la solicitud por escrito o correo electrónico y conservar todas las pruebas de la comunicación.
La revisión debe comenzar incluso antes de contratar. La dependencia aconseja conocer las políticas de devolución y reembolso, despejar cualquier duda antes de firmar y rechazar documentos cuyo contenido no resulte comprensible. También pide comprobar que el proveedor tenga presencia establecida en territorio mexicano.
La clave, más que cancelar a última hora, está en actuar dentro de los plazos y dejar evidencia de cada paso del trámite.




