Por Eugenio Pacheco
Chetumal, Q. Roo, a 13 de enero de 2026.- Un grupo de investigadoras mexicanas encendió una alerta que pocas veces se escucha en los destinos turísticos: las ciudades diseñadas para el disfrute de los visitantes no siempre son seguras para quienes viven ahí, especialmente para las mujeres.
El proyecto, encabezado por la doctora Alma Ivonne Marín Marín, de la Universidad Autónoma de Quintana Roo (UQRoo), analiza lo que ocurre en ciudades como Cancún, Playa del Carmen, Cozumel, Chetumal y Mazatlán. La conclusión es clara: mientras la infraestructura urbana se enfoca en la comodidad del turista, muchas mujeres residentes enfrentan condiciones de mayor riesgo en su vida cotidiana.
Uno de los puntos clave del estudio es la forma en que el cuerpo femenino se vuelve más visible —y vulnerable— en estos entornos. El ambiente de fiesta, el anonimato y la idea de que “todo se permite” generan situaciones que van desde el acoso callejero hasta grabaciones sin consentimiento en bares y centros nocturnos.
Además, la planeación de las ciudades juega un papel importante. Las zonas hoteleras suelen contar con buena iluminación, vigilancia y transporte eficiente, pero muchas colonias donde viven las trabajadoras quedan fuera de esa lógica. Esto se traduce en traslados inseguros, paradas de autobús mal iluminadas y calles poco vigiladas.

Desde la llamada geografía feminista, la Dra. Marín explica que el espacio urbano no es neutral. “La forma en que una persona vive la ciudad depende de su género. No es lo mismo caminar una calle siendo hombre que siendo mujer”, señala.
En los destinos turísticos, añade, la violencia no siempre es mayor, pero sí diferente, porque está marcada por la dinámica del turismo y el negocio que lo rodea.
Este proyecto busca abrir una conversación sobre el derecho de las mujeres a moverse y vivir con seguridad en las ciudades donde trabajan y hacen posible la industria turística.
Los primeros resultados del estudio —correspondientes a Cozumel, Mazatlán y Playa del Carmen— ya están disponibles para consulta pública. Las investigadoras también han expresado su disposición a trabajar con autoridades, colectivos y ciudadanía para que estos hallazgos sirvan como base para cambios reales.
La meta, dicen, es que los destinos que México vende al mundo como “paraísos” también lo sean para quienes los habitan todos los días.




