Por Eugenio Pacheco
CHETUMAL, Q. Roo, a 19 de febrero de 2026.— Con una inversión cercana a los 10 millones de pesos, el estado de Quintana Roo puso en marcha una estrategia tecnológica para garantizar el suministro de agua potable en Tulum y la comunidad de Calderitas, apostando por la ósmosis inversa como alternativa sustentable.
El objetivo es claro: fortalecer el acceso al recurso hídrico sin comprometer los mantos acuíferos ni el entorno ecológico. A diferencia de los métodos tradicionales de extracción, la ósmosis inversa funciona como un sistema de alta presión que elimina sales e impurezas, permitiendo obtener agua apta para consumo sin incrementar la presión sobre los pozos existentes.
Al diversificar las fuentes de abastecimiento, se reduce la sobre explotación del acuífero y se favorece su recuperación natural, una medida clave en regiones con estrés hídrico, donde la disponibilidad de agua dulce es limitada o presenta altos niveles de salinidad.
Estrategia
En Calderitas, el proyecto se desarrollará en áreas previamente impactadas por infraestructura hidráulica, lo que —según la Comisión de Agua Potable y Alcantarillado (CAPA)— garantiza que no se afectará selva en conservación.
De acuerdo con la Plataforma Nacional de Transparencia (PNT), la inversión total asciende a 9.8 millones de pesos. En Tulum, se destinaron 5.5 millones para el proyecto técnico y la operación de una planta con capacidad de 51.2 litros por segundo, que comenzará a funcionar este año. Para Calderitas, se asignaron 4.3 millones de pesos para el proyecto ejecutivo de una segunda planta, cuya etapa de planeación ya concluyó.
La instalación de esta infraestructura no solo representa un avance técnico, sino un factor de estabilidad para la zona sur del estado, al reducir la dependencia de pipas y mitigar los efectos de posibles crisis de escasez.
Recientemente se presentó la Manifestación de Impacto Ambiental (MIA) para la planta de Calderitas, contemplando medidas de mitigación durante su construcción. Las autoridades sostienen que el beneficio a largo plazo será un sistema de agua potable moderno, eficiente y ambientalmente responsable, alineado con la conservación del entorno natural de Quintana Roo.




