CIUDAD DE MÉXICO, 1 de abril de 2026.— La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo confirmó la salida de Juan Ramón de la Fuente de la titularidad de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), en un relevo que marca un ajuste clave en la política exterior mexicana en medio de un contexto internacional complejo para el país.
De acuerdo con la información difundida este miércoles, De la Fuente dejó el cargo por motivos de salud, relacionados con un problema en la columna y la necesidad de continuar un proceso de rehabilitación tras una cirugía previa. La propia presidenta explicó que la decisión obedeció a la necesidad de que el ahora ex canciller concentre su recuperación física.
Aunque sale de la SRE, Juan Ramón de la Fuente no se retira del gobierno federal. Sheinbaum adelantó que, una vez que concluya su rehabilitación, se reincorporará a su administración en un nuevo encargo, aunque hasta ahora no se ha detallado públicamente cuál será la responsabilidad específica que asumirá. Ese anuncio mantiene abierta la expectativa sobre el papel que seguirá desempeñando una de las figuras más reconocidas de la diplomacia mexicana.

Roberto Velasco Álvarez toma las riendas
Al frente de la Cancillería quedará Roberto Velasco Álvarez, quien hasta ahora se desempeñaba como subsecretario para América del Norte y ya había asumido funciones clave dentro de la dependencia durante la ausencia temporal de De la Fuente en meses anteriores. Su llegada ocurre en una etapa sensible para la relación con Estados Unidos y Canadá, especialmente por los temas comerciales, migratorios y de seguridad.
Uno de los elementos más relevantes del relevo fue que Juan Ramón de la Fuente y Roberto Velasco Álvarez aparecieron juntos con la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, en una reunión en la que se formalizó la transición en la conducción de la política exterior mexicana. La imagen buscó enviar un mensaje de continuidad institucional y de respaldo político al nuevo titular de la SRE.
La salida de De la Fuente y el ascenso de Velasco no solo representan un ajuste administrativo, sino también un movimiento estratégico en uno de los despachos más sensibles del gabinete federal. Para una región como la Península de Yucatán, donde la relación con mercados internacionales, el turismo y la inversión extranjera tienen peso creciente, el relevo en la Cancillería será seguido de cerca por sus posibles efectos en la agenda exterior de México.




