Por Staff
CHETUMAL, QRoo, a 22 de mayo de 2026.- La Laguna de Bacalar volvió a sorprender a la ciencia. Investigadores del sur de Quintana Roo confirmaron el hallazgo de una nueva especie microscópica jamás registrada en este sistema de agua dulce: un diminuto crustáceo similar al krill que podría convertirse en una pieza clave para medir la salud ambiental de la llamada “Laguna de los Siete Colores”.
La nueva especie fue bautizada como Mayamysis bacalarensis y fue descubierta por especialistas de El Colegio de la Frontera Sur (Ecosur) y del Tecnológico Nacional de México, quienes realizaron estudios sobre organismos zooplanctónicos presentes en Bacalar y la Bahía de Chetumal.
Aunque prácticamente invisible para la mayoría de las personas, este pequeño organismo —con tamaños que van de apenas dos a 80 milímetros— cumple una función fundamental dentro del ecosistema acuático. Los mísidos son considerados excelentes bioindicadores, es decir, ayudan a detectar cambios en la calidad del agua y el estado ambiental de lagos, lagunas y mares.
De agua dulce
El hallazgo llamó la atención de científicos porque más del 90% de las especies conocidas de mísidos habitan en ambientes marinos. En la península de Yucatán, los pocos ejemplares de agua dulce encontrados anteriormente solo habían sido localizados en cenotes subterráneos cerrados, nunca en una laguna abierta como Bacalar.
Los investigadores Manuel Elías Gutiérrez y Diana Estela González Trejo señalaron que este descubrimiento amplía el conocimiento científico sobre la biodiversidad del sur de Quintana Roo y confirma que todavía existen especies desconocidas incluso en ecosistemas ampliamente visitados por el turismo.
La Laguna de Bacalar, considerada el lago de agua dulce más grande de la península de Yucatán y el segundo más extenso de México, posee cerca de 50 kilómetros de longitud y una profundidad promedio de nueve metros. Sin embargo, especialistas han advertido en años recientes sobre los riesgos ambientales que enfrenta el cuerpo lagunar por contaminación, crecimiento urbano y presión turística.
El descubrimiento de Mayamysis bacalarensis no solo representa una nueva especie para la ciencia: también recuerda que Bacalar sigue guardando secretos microscópicos capaces de ayudar a entender —y posiblemente proteger— uno de los ecosistemas más emblemáticos de Quintana Roo.




