Por Staff
CHETUMAL, Q. Roo, a 09 de mayo de 2026. – Los juegos tradicionales de la Zona Maya, como el balero, el yoyó, la quimbomba y el papalote, enfrentan un proceso de desaparición en el entorno doméstico, subsistiendo casi exclusivamente a través de festivales escolares y eventos comunitarios programados.
De acuerdo con el profesor Roger Caamal Hernández, la práctica cotidiana de estas dinámicas ha disminuido drásticamente.
El diagnóstico señala que la falta de transmisión generacional, la preferencia por juguetes industrializados y el auge del entretenimiento digital son los principales factores que han desplazado a estas actividades de los hogares de José María Morelos.
La transición en los hábitos de esparcimiento ha generado que las nuevas generaciones desconozcan el funcionamiento o las reglas de juegos emblemáticos.

Entre las causas detectadas destaca que los padres de familia han dejado de instruir a sus hijos en el uso de juguetes artesanales.
El acceso a dispositivos móviles y consolas de video ha sustituido el juego físico en exteriores.
El juguete industrial de fácil acceso ha relegado a piezas de manufactura manual como el juntún.

Pese al declive, organizaciones culturales y docentes mantienen estrategias para preservar estas tradiciones mediante la elaboración artesanal de papalotes y la organización de demostraciones en espacios públicos.
Estos esfuerzos buscan que la identidad cultural de la región no se limite a una exhibición histórica, sino que se mantenga como una práctica viva.

Sin embargo, especialistas advierten que, si el rescate no se fomenta desde el núcleo familiar, la tradición corre el riesgo de extinguirse permanentemente en las próximas décadas, quedando únicamente como una referencia en archivos culturales del estado.




