Por Staff
CHETUMAL, Qroo; a 27 de mayo de 2026.- Especialistas de México y Japón colocaron instrumentos sísmicos a más de 5 mil metros de profundidad frente a las costas de Huatulco, Oaxaca, en una misión científica que busca detectar señales previas de grandes terremotos y tsunamis en el Pacífico mexicano.
La investigación es encabezada por expertos de la Universidad Nacional Autónoma de México, el Centro Nacional de Prevención de Desastres, la Secretaría de Marina y universidades japonesas como Kioto y Tohoku, quienes trabajan en conjunto para estudiar fenómenos sísmicos que ocurren bajo el océano y que hasta ahora eran difíciles de monitorear.

Los equipos permanecerán un año en el fondo marino recopilando datos sobre los llamados “sismos lentos”, movimientos tectónicos que podrían actuar como advertencia antes de terremotos de gran magnitud y tsunamis. Según investigadores de la UNAM, Oaxaca es una región clave porque no ha registrado un gran terremoto desde 1978, lo que podría indicar acumulación importante de energía.
¿Cuántos censores?
La operación se realizó desde el buque Mazunte de la Semar, donde fueron colocados ocho sismómetros submarinos y tres medidores de presión oceánica. Todo esto forma parte de un proyecto internacional que busca entender mejor qué ocurre bajo el Pacífico mexicano.
El científico japonés Yoshihiro Ito explicó que gracias a nuevas tecnologías y herramientas de inteligencia artificial se han detectado movimientos sísmicos de baja frecuencia que antes no aparecían en los registros tradicionales. “El fondo marino nos está revelando actividad que no podíamos observar desde tierra”, señalaron durante la presentación del proyecto.
Autoridades del Cenapred destacaron que esta información podría ser clave para mejorar sistemas de alerta, protocolos de evacuación y estrategias de prevención en México, uno de los países con mayor actividad sísmica del mundo.
El proyecto forma parte del programa SATREPS, impulsado por Japón, México y El Salvador con apoyo de la Agencia Japonesa de Cooperación Internacional (JICA). El objetivo no solo es avanzar en ciencia y tecnología, sino también reducir riesgos y proteger a millones de personas que viven cerca de las costas del Pacífico.




