Por Staff
CHETUMAL, Q. Roo, 4 de junio de 2026.- El Jardín Zoológico Payo Obispo se encuentra de luto tras el fallecimiento de “El Güero”, el emblemático dromedario que durante años se convirtió en uno de los animales más queridos y reconocidos por generaciones de familias chetumaleñas. La noticia provocó muestras de tristeza y cariño en redes sociales, donde visitantes recordaron sus encuentros con el ejemplar.
La dirección del zoológico informó que la muerte del animal ocurrió debido a complicaciones naturales asociadas a su avanzada edad, luego de un largo periodo en el que recibió atención especializada para garantizar su bienestar. Autoridades descartaron cualquier situación de negligencia y destacaron que hasta sus últimos días contó con seguimiento médico permanente.
De acuerdo con la información difundida por los responsables del recinto, “El Güero” permanecía bajo un esquema de cuidados especiales que incluía monitoreo veterinario constante, alimentación adaptada a sus necesidades y suplementos destinados a mejorar su calidad de vida durante la etapa de senectud.

El Ayuntamiento de Othón P. Blanco expresó públicamente sus condolencias y reconoció el trabajo realizado por biólogos, veterinarios y cuidadores que durante años estuvieron a cargo de la atención del ejemplar, considerado uno de los principales símbolos del zoológico de la capital quintanarroense.
Para miles de niñas y niños, el dromedario representó una de las principales atracciones del parque. Su presencia formó parte de la experiencia de quienes visitaban el zoológico, un espacio inaugurado en 1980 y que actualmente alberga decenas de especies, además de encontrarse en proceso de modernización para fortalecer el bienestar animal y la educación ambiental.
La partida de “El Güero” ocurre apenas semanas después de que autoridades estatales anunciaran una inversión superior a los 20 millones de pesos para renovar las instalaciones del zoológico, considerado uno de los espacios recreativos y educativos más importantes del sur de Quintana Roo.
Más allá de ser un ejemplar exótico, “El Güero” se convirtió en parte de la memoria colectiva de Chetumal. Hoy, quienes crecieron visitando el Zoológico Payo Obispo lo recuerdan como un compañero silencioso de la infancia, un habitante entrañable que deja una huella imborrable en la historia del recinto y en el corazón de miles de familias quintanarroenses.




