CIUDAD DE MÉXICO, a 01 de septiembre de 2026.— ¿Compras la tortilla más cara pensando que necesariamente es mejor? Profeco advierte que el precio no basta para determinar su calidad y reveló cuáles son las señales que debes observar para llevar a casa una buena tortilla.
En un especial de la Revista del Consumidor correspondiente a septiembre de 2026, la dependencia analiza las diferencias entre tortillas de tortillería, supermercado, venta informal, elaboración artesanal y procesamiento industrial.
La conclusión no apunta a una marca específica. Para reconocer una buena tortilla hay que fijarse principalmente en el maíz utilizado, la forma en que fue procesado y características como sabor, aroma y flexibilidad.
La nixtamalización, una de las claves
El documento destaca el proceso tradicional de nixtamalización, que consiste en cocer el maíz con agua y cal viva, dejarlo reposar entre 14 y 18 horas y después molerlo. Este procedimiento aumenta la disponibilidad de calcio, mejora la digestibilidad y eleva el valor nutrimental del grano.
¿Y cómo saber si una tortilla es buena sin entrar a la cocina donde la prepararon? Profeco da varias pistas. Debe oler y saber naturalmente a maíz, ser flexible, no romperse con facilidad, conservar su suavidad cuando se recalienta y no dejar un sabor excesivo a cal.
También vale preguntar al vendedor si fue elaborada con masa nixtamalizada o con harina industrializada.

Ojo, hecha a mano no siempre significa nixtamal
Otro dato que puede sorprender es que una tortilla hecha a mano no garantiza por sí misma que haya sido elaborada exclusivamente con maíz nixtamalizado. Profeco explica que algunas también incorporan harina de maíz industrializada.
Para las tortillas empacadas, hay que revisar ingredientes, fechas de elaboración o caducidad, contenido neto y lugar de producción. Si un paquete no permite identificar fabricante, ingredientes, lote o fecha, resulta más difícil conocer el origen y la trazabilidad del alimento.
¿Y la más barata? Tampoco necesariamente es la mejor opción. Una tortilla elaborada mediante nixtamalización tradicional incluye costos de maíz, trabajo agrícola, energía, gas, transporte y mano de obra, por lo que un producto bien elaborado difícilmente será siempre el de menor precio.




