Por Staff
CIUDAD DE MÉXICO, a 13 de agosto de 2026.- Después de quedar en una situación de vulnerabilidad por el sismo que sacudió Colombia el pasado 10 de agosto, 36 mexicanos fueron trasladados de regreso a México en una aeronave C-130 Hércules de la Fuerza Aérea Mexicana.
El vuelo procedente del Aeropuerto de Matecaña, en Pereira, llegó durante la madrugada de este jueves a la Base Aérea Militar de Santa Lucía, Estado de México. El aterrizaje ocurrió alrededor de las 00:30 horas, con los connacionales que requerían apoyo para abandonar el territorio afectado.
De la zona afectada a Santa Lucía
El grupo fue acompañado durante el traslado por integrantes de la Secretaría de Relaciones Exteriores y de la Secretaría de la Defensa Nacional, informó el Gobierno de México.
Las autoridades confirmaron que las 36 personas se encuentran a salvo y en buen estado de salud, luego de ser trasladadas desde una de las zonas colombianas afectadas por el movimiento telúrico.
El C-130 Hércules utilizado en la operación forma parte de las aeronaves que fueron enviadas previamente a Colombia para transportar ayuda humanitaria y apoyar las labores derivadas de la emergencia.
La ayuda no termina con el regreso
Mientras un grupo de mexicanos ya volvió a territorio nacional, la Embajada de México en Colombia mantiene desplegadas acciones de asistencia para quienes permanecen en el país sudamericano.
La representación diplomática trabaja en la gestión de vuelos comerciales para facilitar la salida de otros connacionales y también brinda apoyo a quienes tuvieron que abandonar hoteles debido a daños estructurales.
El Gobierno mexicano destacó que estas acciones forman parte de su política de protección consular, con el objetivo de atender a los mexicanos que enfrentan situaciones de emergencia fuera del país.
Coordinación entre México y Colombia
El secretario de Relaciones Exteriores, Roberto Velasco, agradeció a las autoridades colombianas las facilidades y gestiones realizadas para hacer posible el retorno de los mexicanos.
La operación representa una nueva etapa de la respuesta mexicana ante la emergencia: mientras Colombia continúa atendiendo las consecuencias del sismo, México mantiene mecanismos de asistencia y repatriación para sus ciudadanos afectados.




