La ambición por conquistar la coordinación de los comités de defensa de la 4T toca los linderos del delirio.
Tras el aspaviento de Tatiana Clouthier, al ser descartada para la coordinación de los comités del defensa de la cuatroté, en Nuevo León, al interior del movimiento se desató una ola de inconformidades con visos de disidencia y amagos, en otros estados, donde los contendientes rechazados amenazan con retrasar la cicatrización del partido en el poder.
La ambición por conquistar la coordinación de los comités de defensa toca los linderos del delirio. El cargo es superior al de un dirigente estatal y sobre esa plataforma los oordinadores palomean y/o aceptan aspirantes a los diferentes cargos de elección popular.
Además, el siguiente privilegio es pasar en fast track a la candidatura a gobernador. No es menor el enojo de los aspirantes. Invirtieron capital, tiempo y la apuesta los dejó fuera. Sin embargo, el caso de Tatiana Clouthier, y sus críticas contra Clara Luz Flores, abrió el telón para otros aspirantes que quedaron fuera y se encuentran en la lista de inconformes. Andrea Chávez, en Chihuahua, Raúl Morón, en Michoacán y Abelina López, en Guerrero, son integrantes de Morena que esperan conseguir en la mesa un espacio decoroso o de plano platicar con Alberto Anaya, el sempiterno dirigente del PT.
El partido de la estrella amarilla se encuentra ávido de rescatar figuras que pretendan una gubernatura y tengan en su curriculum el pasado cuatroteísta. Así como, en su momento, le dieron cobijo y la candidatura al gobierno de Coahuila a Ricardo Mejía Berdeja. Aunque su campaña terminó en un final de telenovela, entre la traición, la anécdota y la diatriba.
Ahora, los aspirantes morenistas que quedaron fuera de la coordinación son presa fácil del coqueteo político del PT. Ya que a decir de los especialistas estos conservan liderazgos y estructuras territoriales que podrían convertirlos en competidores por el voto de la propia Cuarta Transformación en 2027.
La cicatrización dentro de Morena comienza; sin embargo, no hay garantía de que Andrea Chávez, Raúl Morón y Abelina López, respeten los acuerdos si no consiguen un lugar relevante para los comicios del próximo año. De esta manera, el reto del partido será impedir que ese desacuerdo se convierta en una fractura electoral en una entidad donde el oficialismo tiene una presencia importante.Y es que la posibilidad de que algunos liderazgos encuentren otra vía de participación está vinculada con las negociaciones entre
Morena y sus aliados. Tatiana Clouthier fue la encargada de patear el avispero. La creación de una corriente política, con un toque de incongruencia es parte de una estrategia errónea, el grupo es afín a la cuatroté, pero con el componente de ser oposición a Clara Luz Flores.
Abelina López también apostó por el efecto mediático al advertir: “quien festeje, festeja la crónica de una muerte anunciada”. En alusión al triunfo de Beatriz Mojica. El choque interno ya está declarado. Los ánimos se encuentran entre quienes se sienten con derecho al triunfo y quienes ofrecen dar batalla el próximo año. Morena está en línea de afianzar 17 guberrnaturas, ya que tiene enfrente un “fuego amigo” dispuesto a jugar en contra y eso incluye a los militantes derrotados.




