CIUDAD DE MÉXICO, a 14 de agosto de 2026.- El pato mexicano parece muy similar a otras aves de su grupo, pero su ADN contiene pequeñas diferencias que ayudan a explicar cómo mantiene su identidad como especie. Investigadores mexicanos lograron secuenciar por primera vez su genoma y generaron una referencia que podrá servir para futuros estudios sobre evolución, genética y conservación.
El trabajo se realizó con Anas diazi, una especie considerada amenazada bajo la NOM-059-SEMARNAT-2010. Su población mundial se estima en aproximadamente 55 mil 500 individuos, de los cuales 98% vive en México y 2% en Estados Unidos, por lo que es considerada cuasiendémica.
La investigación, publicada en BMC Genomics, fue desarrollada por especialistas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), el Colegio de Postgraduados y la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas.
Un mapa del ADN del pato mexicano
Los científicos lograron reconstruir por primera vez, con un alto nivel de detalle, el genoma del pato mexicano. Para hacerlo utilizaron tecnología PacBio HiFi, que permite leer fragmentos largos de ADN con alta precisión y después ordenarlos para formar una referencia genética de la especie.
Una vez eliminadas secuencias repetidas o redundantes, el genoma reconstruido alcanzó 1,195.99 megabases, es decir, alrededor de 1.19 gigabases. En términos sencillos, esa cifra representa la cantidad de información genética reunida en el ensamblaje. El resultado quedó organizado en 2 mil 432 fragmentos o scaffolds y alcanzó 95.7% de completitud, de acuerdo con el método de evaluación BUSCO.
Los investigadores también calcularon el tamaño del genoma mediante otro procedimiento, basado en pequeños fragmentos de las secuencias de ADN conocidos como k-mers. Con este método estimaron un genoma haploide —una sola copia del conjunto de cromosomas— de entre 1,017.7 y 1,020.1 megabases. Además, detectaron una heterocigosidad de entre 1.07 y 1.09%, un indicador de las diferencias genéticas existentes entre las dos copias de los cromosomas del ejemplar estudiado.
Con esta información, los especialistas compararon el ADN del pato mexicano con el del mallard (Anas platyrhynchos), una especie tan parecida genética y físicamente que durante décadas Anas diazi fue considerada una de sus subespecies. En 2020, la Sociedad Americana de Ornitología reconoció al pato mexicano como una especie distinta, a partir de evidencia filogenética, morfológica y de comportamiento.
¿Dónde están las principales diferencias?
La comparación mostró que el pato mexicano y el mallard no están separados por grandes reorganizaciones de sus cromosomas. Sus diferencias se encuentran principalmente en cambios estructurales pequeños y localizados dentro del ADN.
Los científicos identificaron 20 inversiones fijas de alta confianza. Una inversión ocurre cuando un fragmento de ADN aparece orientado en sentido contrario respecto de la secuencia con la que se compara. Estas diferencias tuvieron un tamaño mediano de 18.3 kilobases y no se detectaron inversiones fijas de millones de bases que distinguieran a las dos especies.
Otro análisis más estricto encontró 10 inversiones de alta confianza propias de la línea evolutiva del pato mexicano. Cinco estaban en el cromosoma Z, uno de los cromosomas sexuales de las aves. El dato destaca porque el Z representa solamente 12.9% de la secuencia de los grandes cromosomas analizados, pero concentró 50% de esas inversiones.
Con este primer genoma de alta calidad, los investigadores cuentan ahora con una referencia para estudiar con mayor precisión la evolución, las características genéticas y la conservación del pato mexicano.




