Por Staff
VALENCIA, España, a 27 de agosto de 2026.- Seis cetáceos cruzaron el Atlántico en una misión extraordinaria: dos belugas y cuatro delfines viajaron desde Canadá hasta España para comenzar una nueva vida en el Oceanogràfic València, luego de que su antiguo hogar, Marineland, dejara de operar y enfrentara dificultades para mantenerlos.
La travesía tuvo una duración aproximada de siete horas y puso a prueba una operación cuidadosamente planeada para garantizar el bienestar de los animales. Antes de partir, especialistas realizaron evaluaciones veterinarias para determinar las condiciones de cada ejemplar y su capacidad para soportar el traslado.
Las protagonistas de esta historia son las belugas Cleopatra y Jelly Bean, acompañadas por los delfines Tsunami, Lida, Echo y Marina. Los seis fueron enviados a Valencia como parte de un acuerdo internacional para encontrar instalaciones capaces de recibirlos y proporcionarles atención especializada.

La historia comenzó después del cierre de Marineland, que dejó a decenas de belugas y cuatro delfines en una situación incierta. El parque había advertido que enfrentaba problemas económicos para continuar con el cuidado de los animales e incluso llegó a plantearse la eutanasia como alternativa si no se encontraba una solución para trasladarlos.
El traslado
El gobierno de Canadá finalmente respaldó un plan para distribuir a los cetáceos entre diferentes instalaciones de Estados Unidos y España. El traslado a Valencia fue uno de los últimos movimientos de esta operación, considerada por especialistas y organizaciones como un esfuerzo de rescate de gran complejidad.
El viaje también representa un momento histórico para Canadá, pues una vez que concluya la reubicación de los animales restantes, el país dejará de tener ballenas y delfines en cautiverio. Tras la salida de los seis cetáceos hacia Valencia, seis belugas permanecen todavía en Marineland, a la espera de su traslado a Estados Unidos.
Ahora, las aguas del Oceanogràfic València se convierten en el escenario de una nueva etapa para estos animales. Después de meses de incertidumbre y de un viaje que cruzó el Atlántico, las seis criaturas llegaron a un destino que representa, sobre todo, una oportunidad para seguir viviendo.





