NUEVA YORK, NY., a 17 de abril de 2026.— Un fragmento de la historia maya está por volver a casa. Se trata de un dintel de piedra caliza tallado hace más de mil años en la antigua ciudad de Yaxchilán, Chiapas, que fue restituido al Estado mexicano en un acto realizado en el Consulado General de México en Nueva York.
La pieza, presentada el pasado 16 de abril en el Auditorio Octavio Paz, corresponde al periodo Clásico mesoamericano (600–900 d.C.) y está vinculada al gobernante Cheleew Chan K’inich, conocido como “Jaguar Acorazado IV”, quien encabezó esa ciudad entre los años 769 y 800.
Una escena tallada hace más de mil años
El dintel no es solo una pieza arqueológica, sino una narración en piedra. En su superficie se aprecia una escena ritual compleja que refleja la visión del mundo de los antiguos mayas: un gobernante que recibe tributo, figuras que sostienen el universo y, en el centro, el dios Itzam, asociado con la creación y el equilibrio cósmico.
De acuerdo con autoridades consulares, la composición integra cinco figuras que forman un quincunce, símbolo que representa el orden del universo y los ciclos del tiempo. También se han identificado detalles que apuntan a la posible firma del artesano, un rasgo poco común en piezas de esta antigüedad.
La obra, de aproximadamente una tonelada, habría salido de la región de Yaxchilán hacia finales del siglo XIX. Con el paso de los años, formó parte de colecciones privadas en el extranjero antes de llegar a Nueva York.
De una colección privada a su regreso a México
La restitución fue posible gracias a la devolución voluntaria de un empresario radicado en Nueva York, quien decidió entregar la pieza al gobierno mexicano. El proceso se llevó a cabo en coordinación con autoridades locales, incluida la Fiscalía de esa ciudad.
El cónsul general de México en Nueva York, Marcos Bucio, señaló que la recuperación representa un acto de memoria, dignidad y defensa del patrimonio cultural, además de enviar un mensaje contra el tráfico ilegal de piezas arqueológicas.
Indicó que el dintel será trasladado a México bajo supervisión de la Cancillería y que se prevé su resguardo en el Museo Nacional de Antropología, donde podría ser estudiado y exhibido al público.




