Por Eugenio Pacheco
CHETUMAL, Q. Roo, a 11 de abril de 2026.- El historiador y promotor cultural Marcelo Jiménez Santos afirmó que las comunidades mayas de Quintana Roo requieren un proceso de concientización sobre el valor de su patrimonio cultural inmaterial para garantizar su defensa legal y un aprovechamiento económico autónomo.
Este llamado surge tras el litigio en el que la Suprema Corte de Justicia de la Nación revocó un amparo al Grupo Xcaret, prohibiéndole usar elementos de la cultura maya en su publicidad sin el consentimiento de las comunidades.
El especialista señaló que, aunque monumentos y zonas arqueológicas cuentan con protección antigua, los saberes, técnicas, lengua y medicina tradicional, reconocidos por la UNESCO como patrimonio inmaterial desde 2003. suelen ser vulnerados por modelos de desarrollo que no reconocen a los pueblos indígenas como sujetos de derecho.
Jiménez Santos advirtió que, pese a la existencia de leyes nacionales recientes que protegen a los pueblos indígenas y afromexicanos, muchas comunidades desconocen estas herramientas jurídicas.

Esta falta de información dificulta la toma de decisiones sobre qué aspectos de su cultura desean abrir al turismo y cuáles deben permanecer en la intimidad comunitaria.
El historiador criticó la “folklorización” de la cultura, proceso donde las empresas extraen manifestaciones de su contexto original para convertirlas en espectáculos de consumo.
Como ejemplo, contrastó la visión empresarial de la tortilla artesanal como un producto rentable, frente a la visión biocultural que involucra ceremonias de permiso a la tierra (Ch’a’ cháak) y conocimientos astronómicos milenarios.
La postura del promotor cultural no busca el conflicto, sino una armonización a través de la educación intercultural.
Propuso sensibilizar al sector empresarial para que reconozca el valor real de estas manifestaciones más allá del beneficio económico, permitiendo un punto de encuentro que evite la subordinación de las comunidades.
Finalmente, invito a los integrantes de los pueblos originarios a revalorizar sus conocimientos y superar estigmas históricos, fortaleciendo así su posición frente a agentes externos que buscan mercantilizar su herencia cultural.




