Por Eugenio Pacheco
CHETUMAL, Q. Roo, a 08 de abril de 2026.– Con el objetivo de restaurar la autosuficiencia alimentaria y preservar tradiciones agrícolas, promotores culturales de la zona maya iniciaron un proyecto para recuperar el cultivo de café de traspatio en comunidades rurales del municipio de Othón P. Blanco.
Basilio Velázquez Chi, promotor cultural y líder de la iniciativa, informó que, tras dos años de experimentación técnica, lograron adaptar plantas de café al suelo y clima cálido de la región, ubicada a nivel del mar. Actualmente, estas plantas generan dos cosechas anuales, en los periodos de abril-mayo y octubre-noviembre.
De acuerdo con el impulsor del proyecto, el rendimiento estimado es de un kilogramo de grano por planta en cada ciclo, lo que permite fortalecer el autoconsumo familiar. Señaló que el cultivo de café orgánico en la región es económicamente accesible, ya que, una vez adaptada la planta, solo requiere cuidados similares a los de cualquier árbol frutal tradicional.

Promueven café de bajo nivel de cafeína
Una de las principales características de este café es su bajo nivel de cafeína, lo que permite su consumo por parte de adultos mayores, personas con restricciones médicas y mujeres embarazadas. Aunque Velázquez Chi reconoció que su sabor es menos intenso que el de los granos producidos en zonas altas de Chiapas, Puebla, Oaxaca o Veracruz, afirmó que mantiene una calidad adecuada para el paladar local y el consumo doméstico.
La iniciativa también busca revertir el predominio del café soluble comercial, cuya popularidad, según explicó, se sostiene en la percepción de que el café de grano genera desperdicio al dejar residuos en el colador. Sin embargo, recordó que durante las décadas de los 70 y 80, muchas familias mayas cultivaban café para consumo propio y recurrían a alternativas naturales ante la escasez del grano.
Entre esas prácticas tradicionales se encuentran preparaciones con tortilla de nixtamal quemada, que ofrece un sabor característico similar al café; además del uso de bejuco, con notas terrosas, y de la hoja de Ramón, utilizada como una infusión ligera similar al té. Todas estas opciones son libres de cafeína y forman parte del conocimiento ancestral que el proyecto busca documentar y difundir.
Impulsan ingresos para familias
Además de la recuperación agrícola, la iniciativa incorpora un componente de empoderamiento económico mediante la elaboración de cafeteras artesanales. Estos utensilios, fabricados con troncos de madera y filtros de tela, son producidos por mujeres y familias de las comunidades, lo que abre una fuente adicional de ingresos.
El plan de trabajo contempla la entrega de plantas y la socialización de información histórica sobre la preparación tradicional del café, que incluye el hervor del grano con piloncillo y canela. Con ello, los promotores buscan que las nuevas generaciones retomen esta práctica biocultural y fortalezcan su vínculo con los saberes agrícolas heredados en la zona maya del sur de Quintana Roo.




