Por Staff
CHETUMAL, QRoo., 2 de septiembre de 2026.- La Selva Maya no entiende de fronteras y ahora tampoco lo hará la estrategia para protegerla. México, Guatemala y Belice pondrán en marcha 10 nuevos proyectos de conservación que buscan hacer frente a incendios, deforestación, actividades ilícitas y pérdida de conectividad entre los ecosistemas.
La primera convocatoria de Selva Maya II canalizará 7.02 millones de euros en donaciones para estas iniciativas. Seis se desarrollarán en Guatemala, tres en México y una en Belice, con la participación de ocho organizaciones de la sociedad civil y sus socios, en coordinación con las instituciones responsables de las áreas protegidas.
En México, el financiamiento llegará a algunos de los territorios de mayor valor ambiental de Campeche, Tabasco y Chiapas. En Calakmul, por ejemplo, se contempla reforzar las brigadas comunitarias, los recorridos de vigilancia y el monitoreo mediante sistemas como SMART, además de mejorar aguadas y promover alternativas de turismo y producción sostenible.
En el Cañón del Usumacinta, en Tabasco, el proyecto buscará mejorar la vigilancia, el manejo del fuego, la restauración y los sistemas agroforestales, al tiempo que impulsará la coordinación con el Parque Nacional Sierra del Lacandón, en Guatemala. En Chiapas, los trabajos abarcarán Montes Azules, Lacan-Tun y Bonampak, con acciones de protección, monitoreo, prevención de incendios y participación comunitaria.
Del otro lado de la frontera
La estrategia se extiende también al otro lado de la frontera. En Guatemala habrá proyectos para fortalecer patrullajes, combatir incendios y mejorar la conectividad ecológica en territorios como Petén, Sierra del Lacandón, Tikal y Yaxhá-Nakum-Naranjo. Uno de los proyectos será binacional y trabajará en las Montañas Mayas Chiquibul, entre Guatemala y Belice.
La iniciativa parte de una realidad: la Selva Maya es el bosque tropical continuo más grande de Mesoamérica, pero su conservación enfrenta presiones cada vez mayores. Con la nueva inversión, el reto será convertir los recursos en resultados visibles sobre el terreno y fortalecer una cooperación regional que busca mantener conectados los ecosistemas y a las comunidades que dependen de ellos.




