OAXACA DE JUÁREZ, Oax., a 26 de mayo de 2026.— Una reciente resolución emitida por un Tribunal Colegiado volvió a colocar bajo los reflectores el caso Eloxochitlán de Flores Magón, una historia marcada por violencia, procesos judiciales prolongados y acusaciones encontradas que, casi 12 años después, continúa generando controversia.
Los hechos se remontan a diciembre de 2014, durante una jornada de tensión comunitaria en esa localidad de la región mazateca, donde un conflicto local derivó en enfrentamientos que dejaron personas lesionadas, viviendas incendiadas y dos víctimas mortales. Además, el expediente también incluyó investigaciones relacionadas con una tentativa de feminicidio.
De acuerdo con información difundida por la revista Proceso, familiares y sobrevivientes consideran que la reciente determinación judicial podría abrir la puerta a escenarios de impunidad y han insistido en que el caso debe analizarse a partir de las investigaciones y pruebas reunidas durante los años posteriores a los hechos.
Una historia marcada por pérdidas
Entre las víctimas se encuentra Manuel Zepeda Lagunas, mecánico automotriz de 25 años. Reportes ministeriales señalan que durante los hechos fue asegurado por autoridades municipales y posteriormente localizado sin vida.
Las investigaciones forenses determinaron que la causa de muerte fue un traumatismo profundo de cráneo. De acuerdo con datos integrados en el expediente, pruebas posteriores no habrían encontrado indicios que lo relacionaran con el arma cuya posesión derivó en su detención.
La otra víctima fue Gustavo Estrada Andrade, policía municipal de 35 años. Testimonios incorporados al caso señalan que habría intervenido para auxiliar a la activista Elisa Zepeda durante una agresión ocurrida en la vivienda de su familia.
La violencia también dejó secuelas entre otros integrantes de la familia Zepeda Lagunas. Magdalena Lagunas, madre de Elisa y Manuel, sufrió lesiones graves que derivaron en la pérdida de un ojo, mientras Elisa sobrevivió a un ataque que posteriormente fue investigado bajo la figura de tentativa de feminicidio.
Otro de los sobrevivientes fue el pastor Gaspar Martín Chablé Caamal, quien se encontraba dentro del inmueble durante los hechos. Según su testimonio, resultó lesionado y perdió una camioneta que estaba bajo reparación y que fue destruida durante los ataques.
Elisa Zepeda ha señalado públicamente que las agresiones habrían sido organizadas por actores políticos y autoridades municipales de aquella época, acusaciones que han formado parte del debate público alrededor del caso.
Mientras los litigios continúan, familiares de Manuel Zepeda y Gustavo Estrada sostienen su exigencia de justicia. Las consecuencias del caso también alcanzaron a seis menores de edad que quedaron sin padre, además de familias que, según testimonios, abandonaron la comunidad tras la violencia registrada aquel día.




